LA IMPORTANCIA DEL CONTACTO FÍSICO

II parte (3-6 años)

El cuerpo, el contacto y el desarrollo de la identidad

Los niños de tres a seis años juegan mucho con sus cuerpos y con los de otros. Es la época en la que exploran las diferencias y similitudes con otros niños, preguntan acerca de la anatomía y su funcionamiento.

 

* Algunos padres nos sentimos incómodos con su curiosidad: quieren vernos desnudos y hacen preguntas íntimas sobre nuestro vello púbico, el tamaño del pecho o del pene, … Tendemos a distanciarnos secamente, como si sus preguntas fueran malignas o excesivas para su edad. Dejamos de ser espontáneos. Debemos responder con naturalidad, adaptando el lenguaje a sus conocimientos.

* El niño está descubriendo como ser independiente y consolidando la identidad que tiene que ver con su imagen corporal y con el reconocimiento de los demás. El ser tocados y acariciados con naturalidad les indica que no hay nada malo en ellos.

* A veces, también dejamos de tocarles por nuestro miedo a su sexualidad. Ignoramos qué tipo de contacto es lícito y creemos que nuestra conducta afectuosa podrá incidir en su futura elección sexual. Creemos, erróneamente, que los niños y niñas necesitan grados diferentes de contacto físico y protección. Para dar a nuestros hijos el contacto emocional y físico que requieren debemos liberarnos de los prejuicios. No todos los niños son iguales: algunos serán pudorosos, otros mimosos, a unos tendremos que enseñarles lo que es la intimidad, con otros tendremos que reivindicar la nuestra.

* Es importante tener en cuenta que los niños poseen su propia sexualidad con deseos, fantasías y experiencias placenteras. Hacia los cuatro años, los niños buscan la intimidad, la reserva y la privacidad, estar solos en la bañera para sus propios juegos y descubrimientos les resultará mucho más placentero que bañarse con nosotros o con el hermano…

* Tócalos. Aprende a darles masajes. Es una actividad de contacto que puede mantenerse durante muchos años, incluso hasta la adolescencia (siempre que tengamos en cuenta los deseos y demandas del niño). Los bebés que los reciben duermen mejor. El masaje estimula el sistema nervioso, respiratorio, gastrointestinal, endocrino, circulatorio linfático e inmunológico, además de ser una experiencia de comunicación afectiva muy enriquecedora.

* A veces hacemos cosquillas a los niños. Es importante detenernos cuando empiezan a reír. Si insistimos demasiado, el estímulo puede resultar excesivo y estresante.

* Nuestros hijos necesitan juegos de contacto que algunas madres censuramos. Las guerras de almohadas, la lucha libre o los contactos bruscos (no violentos) entre los niños son necesidades naturales que debemos permitir y compartir, aunque tenemos que dar siempre una retroalimentación clara: “Esto me ha hecho daño”; “Estoy notando que estas un poco enfadado, ¿por qué no dejamos este juego para otro momento?”; “Eres más fuerte de lo que crees, tienes que hacerlo más suavemente”.

TÀNDEM Psicòlegs. c/. Sant Miquel, 48. Sueca.                                tandempsicolegs@gmail.com

 

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